HabĂa tenido algĂşn problema con la baterĂa por el tiempo sin usar la moto, pero con el arrancador nuevo que comprĂ© me fui tranquilo. Ya he tenido que llamar a la grĂşa alguna vez solo para que me arrancasen la moto, y no es una experiencia que apetezca repetir.
SalĂ con la equipaciĂłn de lluvia guardado, el arrancador en el baĂşl y el soporte del mĂłvil estrenándose. Parada obligatoria en la gasolinera para llenar el depĂłsito, y esta vez, sin pensarlo demasiado, me fui tambiĂ©n a inflar las ruedas, que sabĂa que estarĂan bajas. Si no lo hago, la moto parece que se va en cada curva, en cada rotonda. No se disfruta nada.
El plan era ir a Torrelaguna por una ruta circular: la carretera de Villanueva hasta Marchamalo, giro a la izquierda para coger la carretera de Uceda, paso por Patones y llegada a Torrelaguna. La vuelta, por la N-320. La clásica.
ArranquĂ© la ruta. Llegando a Villanueva, la primera en la frente: gotas de lluvia. No parecĂa que fuera a ir a más, asĂ que parĂ©, me puse la chaqueta de lluvia y seguĂ. Los pantalones podĂan esperar. ContinuĂ© por la CM-1008 hasta Marchamalo, donde girĂ© a la izquierda y cogĂ la CM-1002. Es una carretera que he tomado pocas veces, pero es bonita de verdad. Cielo completamente nublado, campos verdes a reventar.
SeguĂa chispeando. Llevaba un rato aguantando, pero en cuanto notĂ© que el pantalĂłn se empezaba a mojar más de lo recomendable, decidĂ parar en la primera oportunidad. En Usanos aparquĂ© en una calle perpendicular a la general y me puse los pantalones de lluvia. A partir de ahĂ, conducciĂłn suave, sin aceleraciones bruscas en las curvas, respetando el firme mojado. La moto iba de maravilla y mi confianza al cien por cien.
Hay un tramo especialmente bonito en esa ruta. No recuerdo exactamente dónde, creo que cerca de Viñuelas, donde hay algo de altura. Tengo que volver para averiguarlo.
Al llegar a la carretera de Patones tuve la tentaciĂłn de desviarme hacia la Presa de El Villar o subir hasta El Atazar y volver por el Berrueco. No querĂa que se acabase la ruta, la estaba disfrutando demasiado. Pero entonces me di cuenta de que tenĂa el mĂłvil al 9% y no habĂa traĂdo el cable USB. Para ir por carreteras que no conozco bien necesito el GPS, asĂ que lo más sensato era seguir el plan original. CogĂ la M-102 hacia Torrelaguna y de ahĂ directo a casa por la N-320. Una carretera disfrutona, ya lo sabemos.
De esta salida me llevo varias cosas:
- Rodar con lluvia. Siempre me ha dado un poco de repelĂşs porque me parece peligroso. Pero cada dĂa que voy a Madrid, llueva lo que llueva, hay moteros que cogen la moto sin pensárselo dos veces. Y bueno, si vas relajado, tranquilo y alerta, no tiene por quĂ© pasar nada malo. Hoy lo he comprobado. He disfrutado mucho con el cielo nublado y las gotas cayendo, a veces más y a veces menos, y me he sentido muy bien por conseguirlo.
- El traje de lluvia. Chaqueta y pantalĂłn por separado. Se pone muy bien y puedes acceder al bolsillo de la pierna sin ningĂşn problema. Antes tenĂa un mono que no me gustĂł nada. Esto es otra cosa.
- El soporte para el mĂłvil. Sin carcasa protectora, pensĂ© que el mĂłvil se iba a empapar. No fue asĂ. Además, permite cogerlo y volver a colocarlo de forma muy ágil, y tiene un estabilizador que evita los movimientos bruscos, asĂ que la pantalla se ve perfectamente sin necesidad de subir el brillo al máximo. Me ha gustado mucho.
- El pinlock del casco. Sin empañarse absolutamente nada. Visión perfecta en todo momento, salvo por las propias gotas en el visor.
Todo ha ido superbien. Me quedo con esta experiencia. La ruta me ha gustado y la repetiré en cuanto pueda, seguramente con el cable USB esta vez.
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