Ha sido hoy domingo, 12 de abril de 2026. He salido de ruta sabiendo que iba a llover. Vale, sabÃa que iba a llover poco, y solo en una zona concreta, pero lo sabÃa. HacÃa varios meses que no salÃa, tenÃa muchas ganas, y además querÃa probar el soporte para el móvil que me regalaron mis chicas en Reyes. En fin, no habÃa ninguna razón para quedarse en casa. Ni siquiera la lluvia, que normalmente me frena bastante. Hoy no.
HabÃa tenido algún problema con la baterÃa por el tiempo sin usar la moto, pero con el arrancador nuevo que compré me fui tranquilo. Ya he tenido que llamar a la grúa alguna vez solo para que me arrancasen la moto, y no es una experiencia que apetezca repetir.
Salà con la equipación de lluvia guardado, el arrancador en el baúl y el soporte del móvil estrenándose. Parada obligatoria en la gasolinera para llenar el depósito, y esta vez, sin pensarlo demasiado, me fui también a inflar las ruedas, que sabÃa que estarÃan bajas. Si no lo hago, la moto parece que se va en cada curva, en cada rotonda. No se disfruta nada.
El plan era ir a Torrelaguna por una ruta circular: la carretera de Villanueva hasta Marchamalo, giro a la izquierda para coger la carretera de Uceda, paso por Patones y llegada a Torrelaguna. La vuelta, por la N-320. La clásica.
Arranqué la ruta. Llegando a Villanueva, la primera en la frente: gotas de lluvia. No parecÃa que fuera a ir a más, asà que paré, me puse la chaqueta de lluvia y seguÃ. Los pantalones podÃan esperar. Continué por la CM-1008 hasta Marchamalo, donde giré a la izquierda y cogà la CM-1002. Es una carretera que he tomado pocas veces, pero es bonita de verdad. Cielo completamente nublado, campos verdes a reventar.
SeguÃa chispeando. Llevaba un rato aguantando, pero en cuanto noté que el pantalón se empezaba a mojar más de lo recomendable, decidà parar en la primera oportunidad. En Usanos aparqué en una calle perpendicular a la general y me puse los pantalones de lluvia. A partir de ahÃ, conducción suave, sin aceleraciones bruscas en las curvas, respetando el firme mojado. La moto iba de maravilla y mi confianza al cien por cien.
Hay un tramo especialmente bonito en esa ruta. No recuerdo exactamente dónde, creo que cerca de Viñuelas, donde hay algo de altura. Tengo que volver para averiguarlo.
Al llegar a la carretera de Patones tuve la tentación de desviarme hacia la Presa de El Villar o subir hasta El Atazar y volver por el Berrueco. No querÃa que se acabase la ruta, la estaba disfrutando demasiado. Pero entonces me di cuenta de que tenÃa el móvil al 9% y no habÃa traÃdo el cable USB. Para ir por carreteras que no conozco bien necesito el GPS, asà que lo más sensato era seguir el plan original. Cogà la M-102 hacia Torrelaguna y de ahà directo a casa por la N-320. Una carretera disfrutona, ya lo sabemos.
De esta salida me llevo varias cosas:
- Rodar con lluvia. Siempre me ha dado un poco de repelús porque me parece peligroso. Pero cada dÃa que voy a Madrid, llueva lo que llueva, hay moteros que cogen la moto sin pensárselo dos veces. Y bueno, si vas relajado, tranquilo y alerta, no tiene por qué pasar nada malo. Hoy lo he comprobado. He disfrutado mucho con el cielo nublado y las gotas cayendo, a veces más y a veces menos, y me he sentido muy bien por conseguirlo.
- El traje de lluvia. Chaqueta y pantalón por separado. Se pone muy bien y puedes acceder al bolsillo de la pierna sin ningún problema. Antes tenÃa un mono que no me gustó nada. Esto es otra cosa.
- El soporte para el móvil. Sin carcasa protectora, pensé que el móvil se iba a empapar. No fue asÃ. Además, permite cogerlo y volver a colocarlo de forma muy ágil, y tiene un estabilizador que evita los movimientos bruscos, asà que la pantalla se ve perfectamente sin necesidad de subir el brillo al máximo. Me ha gustado mucho.
- El pinlock del casco. Sin empañarse absolutamente nada. Visión perfecta en todo momento, salvo por las propias gotas en el visor.
Todo ha ido superbien. Me quedo con esta experiencia. La ruta me ha gustado y la repetiré en cuanto pueda, seguramente con el cable USB esta vez.

